A finales de la semana pasada se encontraba una vulnerabilidad en
Microsoft Word que puede ser aprovechada por atacantes para comprometer
el sistema. El fallo se debe a un error no especificado que puede
derivar en la ejecución de código arbitrario. Debido a que el problema
está siendo activamente aprovechado y no existe parche oficial, se ha
convertido en un "0 day", lo que supone un importante problema de
seguridad.
La primera pista que se encontró sobre esta vulnerabilidad fue a través
de un usuario de una compañía que detectó un dominio incorrecto en un
correo que parecía completamente legítimo. Se hacía pasar por un email
interno, incluso incluía firmas e iba dirigido expresamente a la víctima
elegida. Por supuesto, tampoco era detectado por ningún antivirus. Al
contrario que la mayoría del malware que conocemos, que suele ser
genérico y lanzado indiscriminadamente contra cualquiera que posea un
sistema desprotegido, esta era una amenaza directa a la compañía que lo
estaba recibiendo, un ataque perpetrado especialmente contra ellos. Esto
lo ha convertido en una amenaza solapada y oculta durante no se sabe
cuánto tiempo.
Los correos en cuestión contienen un adjunto en formato Word (extensión
.doc) que aprovecha una vulnerabilidad no conocida hasta ahora (funciona
sobre un sistema totalmente parcheado hasta la fecha) para ejecutar
código bajo los permisos del usuario que pretendiese conocer su
contenido haciendo uso de Microsoft Office 2002 ó 2003. En ese momento
el sistema descarga y ejecuta un troyano. A partir de aquí el troyano
limpia sus huellas sobrescribiendo el documento Word original por uno no
infectado. Tiene además una funcionalidad de rootkit, de forma que
oculta al Explorer uno de los ficheros implicados en el exploit
(winguis.dll). Según el propio descubridor, que envió sus muestras a
Virustotal.com, ningún antivirus lo reconocía como tal en ese momento.
Para el usuario, mientras se realiza todo el proceso de infección, Word
deja de responder con un error y se ofrece la opción de reabrir el
archivo. Si se acepta, el nuevo documento que no contiene ningún tipo de
infección es abierto sin problemas.
Hasta ahora se han reconocido dos variantes clasificadas por las casas
antivirus como GinWui.A y GinWui.B, pero todavía no se ha detectado una
presencia masiva. Es cuestión de tiempo que ocurra, en cuanto los
detalles técnicos se hagan públicos.
Según eEye, los asuntos de los correos que cargan con el archivo de Word
adjunto son:
"Notice" y "RE Plan for final agreement"
Y el nombre de los archivos en sí:
"NO.060517.doc.doc" y "PLANNINGREPORT5-16-2006.doc"
El fallo ha sido verificado en Microsoft Word 2002 y Microsoft Word 2003
aunque otros componentes de Office podrían verse afectados. Ni Word
Viewer 2003 ni Office 2000 son vulnerables al problema. El archivo no se
ejecuta de forma automática, sino que es necesario que el usuario
ejecute el archivo dañino (con una de las versiones de Office) para que
se libere el código en su sistema. Si el usuario es administrador,
GinWui tendrá total control sobre el ordenador.
Microsoft ha declarado que publicará un parche de seguridad, como
máximo, el día 13 de junio. Mientras, recomienda utilizar Microsoft
Word en modo seguro. Para ello, según Microsoft, es necesario
deshabilitar la funcionalidad de Outlook para usar Word como editor
de correo electrónico y ejecutar winword.exe siempre con el parámetro "/safe".
Este GinWui llama la atención por haberse descubierto de una forma poco
habitual. Normalmente, tratándose de un "0 day", se alerta de alguna
vulnerabilidad que permite la ejecución de código y se hacen públicos
los detalles para sacar partido de ella cuando todavía no existe parche
oficial. A partir de ahí, en pocos días, aparecen virus y malware en
general capaz de aprovecharla en su propio beneficio y que son lanzados
de forma masiva para infectar al mayor número de sistemas posible. En
ese momento las casas antivirus capturan su firma y se convierte en un
virus fichado. Con GinWui, por el contrario, la vulnerabilidad se ha
descubierto a través de un troyano que ya era capaz de aprovecharla
siendo ésta previamente desconocida y, además, "gracias" a un ataque
construido específicamente contra una compañía. Es a partir de ahora
cuando el procedimiento se asemeja al "tradicional", esto es, los
detalles se hacen públicos, los ataques se multiplican y casi todas las
casas antivirus reconocen el troyano. La peligrosidad desciende aunque
siga siendo alta.
Como advertía en un boletín anterior, el hecho de conocer algún
mecanismo que permite tomar el control de un sistema y que no es
detectado por nada ni por nadie hasta ese momento, tiene mayor valor en
tanto en cuanto es conocido por un menor número de personas. En estos
casos la amenaza resulta real y tremendamente peligrosa, y este ha sido
uno de esos casos. Realmente nunca se sabrá durante cuánto tiempo esta
vulnerabilidad ha sido conocida por unos pocos, que la han usado
discretamente en su propio beneficio y el valor de lo que han podido
llegar a obtener de los sistemas infectados.
Desde Hispasec se recomienda no abrir correos con adjuntos no
solicitados o no confiables, vigilar los privilegios de usuario y, a ser
posible, utilizar otras herramientas ofimáticas hasta la aparición del
parche.
Fuente: Hispasec