Hellgate: London
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¿El digno sucesor de Diablo?

Hellgate: London
El mundo de los videojuegos tiene grandes iconos, enormes referentes que un día marcaron un punto y a parte en la forma de concebir un determinado género. Existen incluso, piezas clave que aparecen muy de vez en cuando y que, por sí solas, consiguen crear todo un género. En este caso, nuestro juego se remonta allá por los lejanos años noventa. Hace una década, quién lo diría. Por aquel entonces, una compañía que ya había hecho sus pinitos con juegos como “The Lost Vikings”, “Blackthrone” y “Rock n`Roll Racing”, decide crear un título de estrategia en tiempo real que tendría como protagonistas a orcos y humanos, nacía así “Warcraft: Orcs and Humans”.

El título supuso un salto cualitativo en cuanto a la concepción de los RTS de toda la vida, Blizzard Entertainement, tras 2 años de existencia, había conseguido el reconocimiento internacional. Sin embargo, el juego que nos ocupa llegaría en el año 1996. Era un juego de rol, si, pero derrochaba acción frenética como nunca antes se había visto. Era adictivo. Se podía jugar hasta la saciedad… Había nacido “Diablo”. Pero el hito, la gran revolución no ocurriría hasta el emblemático año 2000, año en que vería la luz el hoy todavía vivo “Diablo II”.

¿Qué supuso “Diablo II” para ésta industria, para el mundo del ocio electrónico? Tal vez “Diablo II” represente el fin último de un videojuego, aquello a lo que todos los títulos que alguna vez han estado en nuestro disco duro han aspirado. “Diablo II” era diversión pura y dura, sencilla, sin ataduras, carente de tramas complejas, omitiendo un interfaz rebuscado para ofrecer una barrita de vida, otra de energía, y unos cuantos accesos directos para nuestras pociones y conjuros. Nada más. Era un mata-mata que tuvo su inspiración en los inicios del videojuego, cuando manejábamos una nave y teníamos que salvar al universo de infinitos enemigos pixelados. Por eso Diablo triunfó más allá de la edad o los gustos por un determinado género. Hoy día es difícil encontrar un aficionado que nunca haya subido hasta el nivel 10 a uno de los héroes de la saga. Y ahora, de los creadores del rey del género, llega “Llégate: London”, una nueva puesta en escena de los principios que llevaron a “Diablo” a ser uno de los grandes. Bienvenido a Londres.

Hellgate: London
Jugabilidad
La nueva compañía del los creadores de “Diablo”, Flagship Studios, recurre a las fórmulas que un día hicieron de su título uno de los más jugados. “Llégate: London” supone un salto adelante en esa forma de concebir un juego de rol-acción, una actualización con añadidos de una idea ganadora. En ésta ocasión, el contexto es futurista, con una humanidad arrasada que lucha, cómo no, contra demonios de toda clase en su afán de supervivencia. Así que esto va de machacar el ratón como antaño, escoger un personaje, equiparlo y desarrollarlo a lo largo de mapas y mapas, todo ello conducido por un finísimo hilo argumental que, desgraciadamente, a veces parece no existir. De hecho, el título nos introduce en su historia de manera sobresaliente, con una película de animación soberbia que consigue hacernos pensar durante un segundo que vamos a poder degustar una trama interesante, pero la realidad es diferente.

Nos encontramos en el Londres del año 2038. Un portal demoníaco se ha abierto sobre la capital y por él, incontables hordas de demonios se disponen a invadir el mundo. Todo el armamento de las naciones más poderosas no sirvió más que para aguantar unas horas, y al final del día, tan sólo unos desperdigados grupos de valientes quedaban en pie, portando espadas y sacrificio. Tras un último intento de repelar a los invasores, la raza humana se ve abocada a descender a las profundidades de sus redes de metro. Y así, unos pocos supervivientes, aguardan entre las sombras el momento oportuno para recuperar el mundo.

Un buen comienzo, sin lugar a dudas, la pega es que la historia que se nos propone apenas sirve para justificar el millón de clicks que tendremos que hacer. Es una de las primeras lagunas que encontramos en el título, lo poco aprovechado que ha sido un argumento prometedor.

En nosotros recae la misión de cambiar el destino de la humanidad, y para ello, los muchachos de David Brevik y Bill Roper (creadores del estudio que da vida al juego) nos ofrecen 6 héroes, cada uno de ellos con sus características particulares, fortalezas y debilidades incluidas. Las clases de personaje las podemos agrupar en 3 categorías: templarios, cabalistas y cazadores; y cada una de ellas comprende dos personajes diferentes.
En primer lugar, encontramos al guardián, lo que traducido al idioma Diablo, significa paladín. El escudo, la espada y las auras serán su mejor baza en el campo de batalla. Cabe señalar que es una de las clases más equilibradas, ya que mezcla defensa con ataque, y se adapta bastante bien a cualquier situación gracias a su elenco de auras y sus distintas habilidades.
Por otro lado, tenemos a los espadachines, unos auténticos bárbaros que no dudan en lanzarse al combate con una espada a cada mano, haciendo saltar al enemigo en pedazos. Su filosofía es: la defensa para los débiles, nosotros vamos por delante.

Antes de continuar desgranando los diferentes personajes, podemos comentar la dinámica del juego, que no se aleja de la consabida fórmula: misión principal para avanzar en la historia, varias misiones secundarias para explorar niveles y conseguir experiencia, dinero y objetos, y de nuevo misión principal en otro mapa diferente. El mayor problema que presenta éste planteamiento es la reiteración de misiones con el mismo o similar objetivo: matar un determinado número de enemigos, recoger varios objetos que sueltan al ser vencidos, llegar hasta tal punto o activar varios objetos en un mapa lejano.

Hellgate: London
Pero los chicos de Flagship Studios han preparado una serie de mapas que aportan frescura y dinamismo al juego. Nada de bosques, grutas o páramos olvidados. Estamos en Londres, en un Londres que se desangra por la invasión demoníaca y nosotros nos movemos por la red de metro y, en contadas ocasiones, por lugares emblemáticos de la superficie, como Picadilly Circus. Las diferentes bases en las que iremos parando para conseguir misiones, vender y reparar nuestro armamento y hacer alguna que otra gestión más, comprenden estaciones de metro tan conocidas como las de Holborn o Covent Garden. En este sentido, se nota que la desarrolladora se ha paseado las calles y lugares más famosos de Londres, ya que tantos las estaciones de metro como los exteriores guardan una gran similitud con sus versiones reales. De este modo, lucharemos en una ciudad apocalíptica llena de detalles que van desde señales de tráfico o carteles, hasta edificios y avenidas que se corresponden notablemente con la realidad.

Volviendo al análisis de los héroes, ya hemos repasado los personajes de contacto físico, ahora es el turno de los cabalistas, los encargados de invocar seguidores y malear las fuerzas de la naturaleza en su provecho. Por una parte, encontramos al convocador, un hechicero con dotes de invocador que siempre va acompañado de una jauría de demonios que le protegen y luchan por él. Lo suyo es soltar a sus mascotas y que ellas hagan el trabajo sucio mientras él ataca a distancia y observa el espectáculo. Una clase muy peculiar, sin duda. Tampoco podía faltar el evocador, una especie de druida que lanza hechizos de pirotecnia, envenenamiento o electricidad para acabar con sus enemigos. Este personaje se corresponde con el creador de hechizos por excelencia, por lo que su mayor debilidad son las distancias cortas y su mayor fortaleza la distancia. Mas adelante seguiremos con el último grupo de personajes.

Es momento de hablar de los objetos, una de las grandes bazas del título, y es que cada personaje dispone de una gran selección de armas, armaduras y añadidos que dan vida a la acción. Espadas, pistolas, cetros, metralletas… Cada una tiene sus peculiaridades, que van desde el daño que hace, hasta el tipo de efecto añadido que posee o la velocidad y resistencia que nos proporciona. Como elemento destacado, encontramos la posibilidad de personalizar el armamento añadiéndole amuletos de diferente índole que le proporcionan habilidades especiales. También cabe la posibilidad de pagar un determinado número de monedas y mejorar las características iniciales de nuestra arma, con lo que un arma mediocre, con su correspondiente dosis de bricolaje, se puede convertir en una autentica reliquia. Cómo no, cada objeto tiene un nivel de rareza que podremos identificar con un color, por lo que encontrar objetos verdes o azules será un de nuestras prioridades a la hora de equiparnos. La cantidad de objetos y su variedad, como antes se ha comentado, es enorme, y no sólo por las piezas de armadura, sino por los pequeños añadidos como tipos de balas, cargas de adrenalina, potenciadotes de defensa, y claro está, pociones de salud y energía, todos ellos disponibles rápidamente desde el menú rápido con sólo presionar el número adecuado.

En lo que se refiere a la interfaz, encontramos las típicas barras de salud y energía, acompañadas de huecos para nuestros hechizos rápidos o pociones, con el añadido de poder cambiar de equipamiento en el momento que deseemos, ya que disponemos de 3 configuraciones para adaptarnos a cualquier forma de combate. De tal modo, podemos combatir a espada y escudo para, en un segundo, cambiar a una configuración de distancia,

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En lo que se refiere al árbol de habilidades, puede resultar un poco confuso porque no está dividido en disciplinas, así que tendremos que tener cuidado a la hora de elegir qué habilidad queremos desarrollar, ya que a lo largo de nuestra evolución sólo podremos ascender al máximo nivel un número finito de éstas. En el lado contrario, encontramos el inventario, que es uno de los lastres más grandes que pesan en el juego, dado que ordenarlo y gestionarlo puede llegar a ser una tarea tediosa, ardua y repetitiva. No disponemos de ningún icono que nos ayude a ordenar los objetos, y a cada rato tendremos que jugar un poco al Tetris para que todo quede en su sitio.

El último grupo de personajes está reservado para los cazadores, luchadores a distancia que aprovechan como nadie la orografía del mapa. Los tiradores suponen la primera clase de este grupo, y son los arqueros por excelencia. Utilizan metralletas y otras armas de distancia como pistolas para mantener a raya al enemigo. La clase que cierra el elenco de personajes elegibles es la más novedosa de todas: los ingenieros. Estos personajes son capaces de crear sus propias armas para luchar con ellas. Armas fuertes y devastadoras o pequeñas y acosadoras, ellos deciden cómo quieren luchar. Es sin duda, una de las clases más divertidas para jugar.

Adversarios de todos los colores, tamaños, formas y clases que se nos puedan ocurrir aparecerán en el juego. Cada uno de los enemigos parece sacado de la peor de las pesadillas de Edgar Allan Poe, y cada uno nos hará combatir de una forma diferente. Su principal variedad radica en el tipo de ataque que son capaces de realizar y de su escudo o nivel de vida. Ocasionalmente, algunos son monstruos raros o épicos que poseen habilidades especiales que pondrán a prueba nuestra armadura. Pero las formas más bizarras se han guardado para jefes finales (que ciertamente no abundan mucho). Estos enemigos suponen todo un reto para el jugador, ya que a parte de su exagerado nivel de resistencia, suelen estar acompañados de una inmensa horda de seguidores, por lo que limpiar el escenario debe de ser nuestro principal objetivo.

Hellgate: London
El resto de los combates mientras vamos limpiando el mapa van a suponer una orgía de golpes de ratón, tecleo frenético de comandos para activar una u otra habilidad y paseo, a través de un oportuno portal que nosotros mismos podremos abrir, hasta la base más cercana para reponer fuerzas y vender el botín. Parte importante es el número de habilidades y hechizos que podemos usar a lo largo de la partida; el gran número de opciones que tenemos en este sentido no dejarán que juguemos dos partidas iguales, haciendo que cada situación de batalla se pueda afrontar de varias maneras. La pena es que algunas habilidades resultan bastante más eficaces que otras, y un cierto tipo de héroes siempre tendrán mayores posibilidades que otros.

En lo que respecta a la evolución de nuestro personaje, vamos a pasarlas canutas para subirlo a un nivel alto si no queremos volver a pasar por los mismos túneles un buen número de veces, y es que podemos terminar el juego con nivel 20, eso si, bien equipaditos y sabiendo cuáles son las ventajas de nuestro héroe. Por otra parte, el nivel de nuestros enemigos, por lo general, siempre irá muy parejo a nosotros, por lo que no debería resultar excesivamente difícil progresar en la trama del juego.

El toque de gracia para “Llégate: London” lo encontramos en el modo multijugador, que aporta esa dosis de humanidad que el usuario pedirá casi a gritos cuando ya se haya pasado un par de veces la aventura en solitario. De nuevo y como ocurrió con Diablo, Internet ayudará a crear una comunidad online de jugadores que prolongarán lo indecible la vida del título, siempre y cuando los muchachos de Flagship Studios sepan mantener el interés por su producto.

Gráficos
El contexto gótico del futuro que los de David Brevik y Bill Roper han diseñado rebosa originalidad en cada píxel. Desde el diseño de los personajes, sus armas y gestos, hasta los enemigos, pasadizos, estaciones de metro… Todo está envuelto en un halo de nostalgia y destrucción que luce realmente bien, con sombras y luces inteligentemente integradas y un nivel de detalle en las texturas bastante notable.

Hellgate: London
A la hora del combate, todo muy espectacular, tanto nuestros conjuros ya habilidades como las reacciones del enemigo y sus movimientos. El gran problema que presenta el título en éste apartado es la ralentización que la mayoría de los equipos de gama media pueden sufrir cuando el número de efectos especiales o enemigos es elevado en pantalla. Eso se une a una retahíla interminable de bugs, como el odiado clipping, el cese de la música ambiente en determinados puntos del título, que a veces nuestro personaje se queda enganchado en una misma acción que generalmente suele ser atacar, menús que no se abren bien… la buena noticia es que ya existen varios parches que solucionan, en parte, estos graves problemas visuales. Lo que difícilmente se puede solucionar son los altos requisitos que “Llégate: London” exige.

Como regalo sorpresa, la cámara nos permitirá, cuando empuñemos armas a distancia, jugar en primera persona, como si de un shooter se tratara, algo realmente interesante que cambia por completo la experiencia de juego. Lamentablemente no podremos jugar así cuando portemos una espada o similar.

Música & Sonido
¿Por qué mi templario no habla español? ¿Por qué nadie en Londres habla español? Más allá de la broma, el que el título no esté doblado rechina un poco a estas alturas, pero salvando éste inconveniente, el apartado sonoro es muy acertado; en los momentos clave, sonarán piezas que animarán la acción, y cuando todo termine, volverán las goteras, sonidos lúgubres y demás efectos sonoros contextuales. Los espadazos, disparos y gritos de enemigos cumplen perfectamente.

Hellgate: London
Conclusión
“Llégate: London” había levantado muchas expectativas, tal vez demasiadas. Este título hay que tomarlo por lo que es: una puesta al día de Diablo, con sus loables novedades, pero es innegable que hablamos de un título que desciende directamente del mítico juego. El título tiene lagunas que no deberían existir (omitiendo los bugs), como la tediosa repetición de las misiones, los mapas generados al azar que terminan siendo iguales y la trama… ésta podría haber dado mucha vida al juego, pero no se ha exprimido, tal vez a favor de la jugabilidad.

Como principales virtudes, encontramos que es Diablo. El de siempre, sí, bajo ese novedoso cascarón de acero y futuro encontramos a los personajes de siempre, a los malos de siempre y, por supuesto, encontramos la diversión de siempre. ¿El digno sucesor de Diablo? Eso queda a gusto del consumidor.

 
 
 
 
 
 
 
 
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