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Crashday
Pagina Oficial
Notable juego de destrucción a velocidades endiabladas con cierto toque arcade.
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La destrucción más salvaje que llega a nuestras pantallas tiene nombre propio, “Crashday”, y propone ofrecernos la acción más disparatada y loca que podamos encontrar en los próximos meses. Demoler nuestro potente vehículo será una de las principales inquietudes que deberemos abordar como jugadores, al mismo tiempo que lanzar cohetes a nuestro enemigos será el pan de cada día en este título tan sugerente.
Desarrollado por los estudios de Moon Byte Studios y distribuido en nuestro país por Atari Ibérica, aparece un título que si bien se queda a las puertas de un juego con todas las de la ley, tampoco desmerece para nada en ningún aspecto visual o técnico. Con cierto regustillo al mítico “Destrucción Derby” de Pysgnosis, y con grandes elementos llegados de novedades más suculentas como los últimos “Need For Speed”, comienza la increíble introducción del título, todo un preludio explosivo de lo que está por llegar en siguientes imágenes. Música demencial, vehículos exquisitos y un editor que permite volar nuestra imaginación hasta límites muy amplios, son algunos de los matices más llamativos de esta conducción endiablada. Con cierto aroma arcade pretende inculcar en el género pruebas al más puro estilo shoot em`up, con un capturar la bandera en toda regla, que además es uno de los minijuegos más divertidos que podremos encontrar. Que comience la destrucción...
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Jugabilidad
El título que hoy tenemos ocasión de analizar se centra en el mundo del motor, con grandes dosis de acción y destrucción a mansalva, que hará las delicias de los amantes del arcade. Los vehículos que se presentan para la ocasión son los típicos “mega-coches”, dotados de propulsores de una gran capacidad que harán que nuestra bestia de la carretera vuele por los aires. Unido a esto gozaremos de armas de todo tipo que acaban por completar los dos factores más llamativos de esta producción. El transcurso de todas las misiones o eventos alcanza la cumbre de la espectacularidad, añadiendo a ello un botón especial que nos permitirá pausar la acción en el momento indicado. Desgraciadamente, el manejo y control de nuestro “buga” deja un poco que desear, con etapas de descontrol y pequeñas lagunas que en ocasiones afectan a los saltos o los giros. El nivel de inteligencia artificial de nuestros contrincantes es bastante bueno, con niveles escalados y perfectamente medidos para que vayamos progresando poco a poco en el mundillo de “Crashday”.
Los modos juegos que nos brindan los desarrolladores desde el menú principal son varios, siendo su clave primaria el modo “Career” (y el más divertido a fin de cuentas). Son seis el número de opciones presentadas, como las funciones de organizar un evento simple sin muchas pretensiones, elegir un minijuego a nuestro libre albedrío (de entre 5 distintos), echar una partidilla por la red en multijugador con nuestros amigos, comenzar una carrera de piloto profesional (el modo”career” ya comentado), o crear nuestros eventos personalizados con el potentísimo editor integrado.
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Siete tipos de eventos distintos son los que encontramos a lo largo de todos los modos presentados, atendiendo a pretensiones a la par que disparatadas, muy divertidas. Correr una carrera normal y corriente con nuestro vehículo a propulsión, capturar la bandera y llevarla hasta los distintos checkpoints el máximo tiempo posible sin que nos la arrebaten, realizar saltos imposibles en pistas especialmente diseñadas para ello, o la más espectacular de todas, destruir nuestro vehículo a base de giros imposibles, vueltas de campana y loopings por la pista. Además de esto, el modo de carrera de piloto nos permitirá ir desbloqueando coches distintos, pistas cada vez de mayor dificultad, así como ir acoplando mejoras a nuestra bestia motora, tales como un mayor propulsor e impulsor aerodinámico, mayor motor y cilindrada, o simplemente mejorar estéticamente la carrocería con todo tipo de alerones, tubos de escape o tintes en los cristales (como si del mismísimo “NFS Underground” se tratase). El modo de juego se convierte en una sucesión de pruebas medidas por un porcentaje total que varía según la puntuación alcanzada en cada una de ellas (lamentablemente en pocas horas lo habremos completado sin problemas).
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Por último, hace acto de presencia un editor personalizado totalmente recomendable tanto para expertos en editores complejos, como para iniciados o novatos en tales. Recrear cualquier pensamiento en la pantalla es una tarea realmente fácil, con un editor a base que permite zooms, giros, nuevos escalados, más de 10 tipos distintos de carreteras (y cada una con otras tantas escalas), checkpoints, y objetos de todo tipo, como bancos, rocas, contenedores o vayas y señalizaciones del tráfico. Sin duda, la puesta en escena del conjunto es notable, y su resultado aún mejor. Todo un lujo para completar de la manera más redonda un apartado tan difícil como lo es el jugable.
Gráficos
Si hay un aspecto de todo el título que brilla con luz propia, este es el apartado visual. Sus gráficos son sobresalientes, sobre todo lo que hace referencia al modelado de los vehículos, diseño de circuitos, calidad de texturas y efectos de partículas. En su contra, los factores tan bien implementados se ven sustancialmente menguados por las ligeras ralentizaciones de su motor gráfico, que sin ton ni son aparecen en ocasiones puntuales resultando muy molestas. El diseño de los circuitos es altamente variable, con 36 pitas totalmente distintas que resultan o bien muy llamativas, o bien muy vacías y frías en todos sus niveles. El punto más álgido de todo el juego se da gracias a su modo “freeze”, una mezcla del “bullet-time” ya visto en Matrix que posteriormente vimos recreado en múltiples videojuegos, con el mundo de la conducción.
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La espectacularidad está al servicio del usuario, recreando unas imágenes bellísimas dignas de cualquier piropo que se nos ocurra. Nuestro vehículo podrá sufrir mil y una deformaciones distintas, con giros en el aire increíbles o con el impacto de las armas de fuego de nuestro enemigos, ganando enteros sin lugar a dudas. Los efectos gráficos también presentan un buen hacer constante, con efectos de humo y de partículas muy bien integrados, así como explosiones bastantes vistosas que intentan plasmar la realidad muy dignamente (aunque las hubiera venido bien una mayor dedicación)
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Música & Sonido
En cuanto a nivel sonoro se refiere, el juego distribuido por Atari Ibérica no desmerece para nada la calidad del resto de los apartados. Son dos las vertientes principales que se dan cita en el campo de batalla, por un lado la música electrónica y por otro el rock industrial. Ambas presentan unas buenas líneas generales, siendo esta última quizás algo más agraciada por la estética mostrada, alcanzando una mayor profundidad al mezclarlo con la ingente cantidad de efectos de audio que incorpora el título. Las explosiones y el rugido de los motores se unen a las múltiples colisiones y vueltas de campana procedentes de nuestra carrocería, siendo todo un lujo escucharlo con un buen sistema de audio. Uno de los mejores apartados de este título. Sin duda, la cantidad y calidad de melodías disponibles son un punto a su favor, con unos ritmos y compases que reflejan a la perfección el cóctel establecido.
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Conclusión
“Crashday” supone toda una experiencia de juego única que reúne un poquito de allí y otro poco de allá en un todo único que se queda cerca de ser algo muy grande. Las expectativas jugables no alcanzan lo prometido, con un control del vehículo algo rudo y primitivo que carece de novedades destacables en el mecanismo, encontrando sólo el sistema de impulso incorporado para realizar saltos espectaculares. Técnicamente hablando, el juego es una delicia, con tan sólo algunos pequeños percances y ralentizaciones en el motor tridimensional al mostrar muchos elementos (sobre todo cuando se unen efectos de luz) en pantalla. Su melodía y ritmo sonoro tan bien implementado harán las delicias de los más exigentes, alcanzando una calidad aún mayor gracias a los efectos de sonido tan realistas.
Por último, sus posibilidades son bastante grandes, aunque se quedan un poco limitadas por la poca extensión de su modo de juego principal, el modo “Career” que te engancha de principio a fin. A todo ello debemos añadir el atractivo editor de pistas que incorpora, realmente potente y fácil de usar, con unas posibilidades que son capaces de sorprender cada minuto más y más. En definitiva, un notable juego de conducción arcade repleto de destrucciones a mansalva y modos de juego tan divertidos como variados que te mantendrán al pie del cañón un buen tiempo.
Fuente: Ocio Joven
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